jueves, 3 de agosto de 2017

El escorpión de Higuita
 
No fue un título. No importa. Ni siquiera era un partido oficial. Pero aquella jugada en 1995 que seguro llevó al borde del infarto a más de uno, tiene un sello propio, no solo el de René Higuita, sino también el de lo atrevido e irreverente de una sociedad.
 
El ‘Loco’ debía hacerlo, y qué mejor escenario que Wembley, la catedral del fútbol. El juez de línea había levantado su bandera alertando al juez central por una posicíón adelantada, luego de que Jamie Redknapp envió la pelota al área colombiana. El balón englobado tenía dirección al arco, como para llegarle justo a las manos al arquero. Era el momento, y debía aprovecharlo. Higuita, retando a la lógica, se lanzó de frente al suelo, y con los pies juntos, en forma de escorpión, rechazó la bola con las suelas de los guayos. Increíble. Fantástico. Una locura. El juez central, quizás admirado por la jugada, nunca pitó el fuera de lugar. Pero Higuita sabía que si fallaba, no pasaría por el ridículo de conceder un gol por una de sus locuras. No falló, y la jugada fue válida. 

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